martes, 24 de noviembre de 2015

Ten objetivos claros

El principal elemento motivador es hacer cosas que para ti tengan sentido. Uno de los mayores errores que podemos cometer es vivir la vida “vegetando”, y eso se aplica también en el trabajo.
Si tu trabajo te gusta y reconoces el valor que tiene lo que haces, no dejes de recordártelo (¡recuérdatelo cada mañana!). Si no tienes claro cuáles son los objetivos que persigues (tanto a nivel personal como profesional), es prioritario que te pares a reflexionar sobre ello. Muchas veces hasta en los ambientes más monótonos puedes encontrar motivos por los que vale la pena estar ahí. Céntrate en ellos y no pierdas energías mentales lamentándote.

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