Cuando somos niños, buscamos aprobación
de fuentes externas. Si nos sentíamos aprobados por nuestros padres,
sería más fácil desarrollar un saludable grado de autoestima. Por el
contrario, si somos constantemente menospreciados o criticados, nuestro
sentido de la autoestima se vería muy afectado.
Durante nuestros años de juventud
también nos basamos principalmente en la aprobación de fuentes externas.
La retroalimentación de lo que pasa a nuestro alrededor es el
contribuyente número uno de nuestro desarrollo emocional. Sin embargo, a
medida que envejecemos es necesario que haya un cambio fundamental en
nuestra principal fuente de aprobación.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario