Cada persona en el planeta tiene un
deseo inherente e insaciable de sentirse segura y protegida. La mayor
parte de lo que hacemos en la vida gira en torno a este deseo tan
básico. Los esfuerzos para llenar este deseo moldean las acciones de los
individuos y el curso de los acontecimientos mundiales.
Querer sentirse seguro es el motor
fundamental de la especie humana. Al igual que la Tierra está en órbita
alrededor del Sol, el comportamiento humano gira en torno a la necesidad
de establecer un sentido físico y emocional de seguridad.
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